Para pedidos a Islas Canarias, Islas Baleares, Ceuta y Melilla contactar llamando al (+34) 932 631 744

 

Envío gratis

A partir de 3.000 € sólo en la Península.

Hidroterapia

Desde tiempos ancestrales, el agua ha sido una medicina natural que beneficia a todo el cuerpo, es de muy bajo costo y es fácil de autoaplicar. Puede utilizarse de formas polifacéticas y sin efectos secundarios para ayudar a controlar y curar problemas agudos -desde la diarréa, pasando por un  resfrío hasta las migrañas- así como la mala salud  crónica.

La enorme variedad de técnicas y usos terapéuticos que incluyen agua se conocen con el nombre general de hidroterapia y forma parte de un enfoque general de la buena salud conocido como medicina holística. Uno de los principales objetivos de esta medicina, que no usa medicamentos, pone de relieve la interacción entre mente, cuerpo y nutrición, superándose así los bloqueos de energía.

La hidroterapia es un reactivador y puede emplearse tanto para primeros auxilios como para muchos problemas cotidianos, ya que al restablecer el flujo de energía contribuye a que el organismo se cure por sí mismo y evita la aparición de muchos otros problemas de salud, entre ellos uno muy común, que es ocasionado por estrés, que es la peristalsis lenta.

A principios del siglo XX algunos doctores, partidarios de los alimentos naturales y la curación natural, notaron que al gozar de una salud perfecta cada parte del organismo recibe la cantidad de sangre que le corresponde. El agua puede equilibrar la temperatura del organismo, retirar el material tóxico o extraño y estimular o serenar la totalidad del sistema nervioso.

Por ejemplo, una aplicación breve de agua fría actúa como tónico, mientras que una prolongada aplicación actúa como sedante. Por otro lado, el hielo o agua congelada es muy útil para reducir el dolor de las quemaduras no profundas, aminorar la hemorragia en heridas y reducir las inflamaciones. El agua tibia es sedante y relaja el cuerpo. El agua caliente, en aplicaciones breves, seda y descongestiona el organismo y el tono muscular, logrando que el cuerpo se sienta más relajado, aunque una aplicación prolongada descongestiona el cuerpo relajándolo en su totalidad.

Otra de las formas de tratamientos con agua es a través de vapor. Este aumenta la actividad de la piel y provoca la transpiración que, a su vez, limpia el cuerpo desde su interior. Por ejemplo, el vapor caliente de un vaporizador, en el cual hemos aplicado gotas de aceites esenciales, alivia la congestión pectoral, agrega aire húmedo a las habitaciones evitando enfermedades nasales y de las mucosas de los senos del cráneo, además de aliviar muchos problemas alérgicos transmitidos por el aire.

Boletín Mente y Espíritu